"¿QUIÉN ORDENÓ LA MUERTE DE JESÚS?" - Por Max Mejía Vides

El productor del filme “La Pasión” sostiene que el guión de la película está basado fielmente en los relatos de los Evangelios, mientras hay quienes opinan que los “antiguos errores” en la interpretación de los Evangelios han dado origen a “una visión injusta e injustificada” de que los judíos fueron colectivamente responsables por la crucifixión. Afirmando que "Varios líderes judíos que han visto las últimas versiones de la película dicen que retrata a los judíos como malvados e incluye una frase de Mateo – que su sangre sea sobre nosotros y nuestros hijos – que ha sido usada por siglos para culpar a los judíos de la muerte de Cristo."

El tema lleva a reflexionar lo siguiente: El cuerpo de Jesús, formado milagrosamente en el vientre de María, fue de estirpe judía, de la línea genética del rey David. Jesús, que vivió bajo la ley que Dios dictó a los judíos, asistía regularmente a la Sinagoga, hasta el día en que se atrevió a leer Isaías 61:1 que dice “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a proclamar buenas nuevas...” Y cuando hubo terminado, enrollando el libro lo dio al ministro y se sentó. Los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él, y cuando comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros; entonces se enojaron y le echaron fuera de la ciudad con intención de matarle. Otros motivos de persecución fueron, que redujo los diez mandamientos a dos, y llamó serpientes y sepulcros blanqueados a las autoridades religiosas, que desde entonces le acusaron de blasfemo por hacerse como Dios. (Mateo 26:53/66) La blasfemia, conforme la ley de los judíos se castigaba con la muerte.

Así pues, no siendo culpable de las acusaciones que pesaban sobre él, Jesús fue víctima inocente de la ley bajo la cual vivió. Mas en la cruz del Calvario, haciendo honor a las palabras de amor que predicó, rogó por la humanidad, diciendo: “Padre; Perdónales, porque no saben lo que hacen”. En otras palabras si los judíos hubieran creído sus palabras, no habrían ordenado su ejecución. Igualmente si los romanos hubieran sabido quién era él, no lo habrían ejecutado. Mas en ambos casos se habría frustrado el plan de Dios, porque el Juez de los cielos y de la tierra sabía por qué y para qué lo envió a ser inmolado como el Cordero Inmaculado, como está establecido en los escritos de Moisés, los Salmos y los Profetas de Israel incluyendo Daniel 9:26, que dice: “se quitará la vida al Mesías, mas no por sí...” Además Jesús anunció que daría su vida (su carne y su sangre) por sus amigos.

Entonces, ¿Se atreve alguien culpar por la muerte de Jesús, a Dios Padre, verdadero autor intelectual? Además, el pecado que ha acarreado juicio a judíos y gentiles, no ha sido su muerte, sino, el hacer mentiroso a Dios al no creer su Palabra, como dice Juan 3:36: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”. Así pues, a estas alturas, es mejor ver hacia delante, y entrar en la obra que Jesús comenzó desde cuando al tercer día, resucitó de los muertos. Digo esto, porque por él, yo soy salvo de la condenación eterna, y porque ese es el Evangelio que me han enseñado en La Fraternidad Internacional de Hombres de Negocios del Evangelio Completo. Si usted no está seguro de su salvación aquí y ahora, venga a nuestros desayunos.